La última parte de la celebración se hace como si fuera una convivencia vecinal. Pues los habitantes de la comunidad desempolvan sus canastos o tinas para colocar la ofrenda que se repartirá mutuamente con sus vecinos, donde cada familia deberá pedir por los difuntos de la familia que le ofreció sus frutos.
Trabajo realizado por Darío Moreno Padilla